El EMDR y miedos infantiles es un enfoque terapéutico que ayuda a comprender por qué muchas personas adultas viven con miedos intensos, bloqueos emocionales o reacciones desproporcionadas que no logran explicar del todo. En muchos casos, no tienen que ver con lo que ocurre en el presente, sino con experiencias vividas en la infancia que quedaron registradas como traumáticas y siguen influyendo hoy en su forma de sentir, relacionarse o tomar decisiones.
El miedo al abandono, a equivocarse, a hablar en público, a perder el control o a determinadas situaciones no siempre nace en la adultez. A menudo tiene su origen en vivencias tempranas que no pudieron procesarse emocionalmente en su momento.
En este artículo te explicamos cómo la terapia EMDR ayuda a superar miedos infantiles que persisten en la edad adulta, por qué siguen activos tantos años después y cuándo es recomendable acudir a un psicólogo especializado.
Durante la infancia, el cerebro aún está en desarrollo y no siempre cuenta con los recursos necesarios para integrar determinadas experiencias. Situaciones como una separación, un ambiente familiar inestable, una experiencia de humillación, una enfermedad, una pérdida o un episodio vivido con miedo intenso pueden quedar mal procesadas a nivel emocional.
Con el paso del tiempo, esos recuerdos no desaparecen: se transforman en miedos, inseguridades o reacciones automáticas que aparecen en la vida adulta, aunque la persona no sea plenamente consciente de su origen.
Algunos ejemplos habituales son:
No se trata de “exageraciones” ni de falta de voluntad, sino de respuestas aprendidas por el sistema nervioso en etapas tempranas.
La terapia EMDR no se centra únicamente en el síntoma actual, sino en el origen emocional del miedo. No es necesario recordar todo con detalle ni revivir la experiencia de forma invasiva.
Durante el proceso terapéutico:
Muchas personas experimentan alivio emocional, mayor sensación de control y cambios significativos en su forma de afrontar situaciones que antes resultaban bloqueantes.
El trabajo con EMDR en adultos que arrastran miedos desde la infancia puede aportar beneficios como:
No se trata de borrar recuerdos, sino de cambiar la forma en la que el cuerpo y la mente reaccionan ante ellos.
Es aconsejable buscar ayuda profesional cuando:
Intuyes que el origen del problema está en experiencias pasadas
En Inmaculada D. Ángel, el trabajo terapéutico con EMDR se orienta a adultos que desean comprender y superar miedos arraigados, desde un enfoque cercano, individualizado y basado en la evidencia científica.
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