Pensar de vez en cuando en las relaciones anteriores de tu pareja es normal. El problema empieza cuando esos pensamientos se quedan dando vueltas, te quitan la calma y te llevan a comparar, preguntar o imaginar escenas que duelen. Eso son los celos retroactivos: el malestar que provoca el pasado sentimental o sexual de tu pareja, aunque hoy no exista ninguna amenaza real. En consulta es uno de los motivos que más cuesta confesar, porque quien los siente suele saber que son irracionales y, aun así, no consigue frenarlos. Si te reconoces, aquí vas a entender qué te pasa y, sobre todo, qué puedes hacer.