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Cáncer y Estrés  

Los cuerpos duelen las personas sufren

“Los que sufren no son los cuerpos, son las personas”

Eric Cassell

El cáncer ha sido objeto de una intensa investigación durante décadas, si bien los factores genéticos y ambientales juegan un papel importante en su desarrollo, estudios recientes han arrojado luz sobre el impacto significación del estrés en el desarrollo y progresión del cáncer.

El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones desafiantes y demandantes, y puede ser tanto físico como emocional, cuando se prolonga o se convierte en crónico, puede tener efectos devastadores en el sistema inmunológico y otros procesos fisiológicos, se estudia el impacto negativo, de cómo el ambiente social, los estilos de vida etc.  repercuten en la salud total del individuo, resultando ser un nuevo paradigma en Medicina Psicosomática.

Cómo se relaciona el trauma, el estrés crónico y cáncer (o cualquier otra enfermedad) Cualquier experiencia traumática mal resuelta, no elaborada, podría colocar al individuo en una situación de estrés crónico, y en el supuesto de no disponer de recursos adaptativos para enfrentarse a las exigencias bio-psico-sociales de cada día, sucumbir a ellos.

El trauma se relaciona con el cáncer o con cualquier otro tipo de enfermedad, a través de una

Afectación directa, a través de la red psico neuro endocrino inmunitaria (PNEI)

Inmunología, estrés, depresión y cáncer. Sirera, R., Sánchez, P. T., & Camps, C. (2006). Inmunología, estrés, depresión y cáncer. Psicooncología, 3(1), 35.

 

Afectación Indirecta: Que es el estilo de vida, al que tenemos que darle muchísima importancia, el comienzo del tratamiento de la enfermedad tiene que comenzar por un cambio en el estilo de vida. (Consumo de tabaco, excesivo consumo de alcohol, excesivo consumo de calorías y grasas saturadas, falta de entrenamiento físico, exceso horas de trabajo, privación de sueño, patrón insatisfactorio en las relaciones, ausencia de actividades relajantes, Orientación hacia la desesperanza y la desesperación (autodestrucción)

 

¿Cómo se relaciona el cortisol y enfermedad?

En un nivel molecular, el estrés crónico puede alterar la regulación del ADN y la actividad de los genes, lo que favorece un ambiente propicio para el desarrollo de células cancerosas.

Explicado de forma muy simplista, el cortisol es uno de los glucocorticoides más importantes, su concentración en sangre sirve para medir el estrés de una persona, un nivel elevado tiende a deprimir las respuestas inmunes: Los linfocitos T o células T. Las células NK(Natural Killers). Los macrófagos; produciéndose una respuesta inmunodepresora, que afecta negativamente la capacidad para detectar y eliminar células cancerosas emergentes, permitiendo que crezcan y se propaguen sin control.

En el caso de las personas que ya padecen cáncer, el estrés puede afectar la progresión de la enfermedad; la ansiedad y la depresión asociadas con el diagnóstico y el tratamiento del cáncer pueden debilitar la capacidad del cuerpo para enfrentar el desafío del cáncer y aumentar la percepción de los síntomas, asimismo, el estrés puede dificultar la adherencia al tratamiento, pudiendo tener un impacto negativo en los resultados del tratamiento.

Las personas sometidas a altos niveles de estrés pueden recurrir a hábitos poco saludables, como fumar, beber en exceso, una dieta poco equilibrada y una actividad física insuficiente, lo que hace aumentar el riesgo.

La gestión adecuada del estrés es fundamental para aquellos que enfrentan el cáncer y para la prevención.

Estrategias para reducir y manejar el estrés de manera efectiva:

    1. Apoyo emocional: Contar con una red de apoyo compuesta de familiares, amigos o grupos de apoyo puede ayudar a las personas a enfrentar mejor el estrés asociado con el cáncer.
    2. Técnicas de relajación: La meditación, el yoga, la respiración profunda y otras técnicas que nos conecten con respiración correcta, pueden reducir los niveles de estrés y mejorar el bienestar emocional.
    3. Actividad física: El ejercicio regular puede liberar endorfinas, que son neurotransmisores que promueven la sensación de bienestar y reducen el estrés.
    4. Hábitos saludables: Mantener una dieta equilibrada, evitar el consumo de tabaco y alcohol en exceso, dormir lo suficiente son aspectos clave.
    5. Asesoramiento profesional: En algunos casos, puede ser útil buscar la ayuda de un profesional de la salud mental para abordar los desafíos emocionales relacionados con el cáncer.

La relación entre el cáncer y el estrés es compleja y multifacética, si bien el estrés no es la única causa del cáncer, su impacto en el desarrollo y la progresión de la enfermedad no debe ser subestimado.

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